Guía
Cómo armar un presupuesto que tu cliente entienda y acepte
Un buen presupuesto no es solo un número. Es el documento que le dice a tu cliente qué vas a hacer, con qué, cuánto cuesta, hasta cuándo vale el precio y cómo se paga. Si está claro, se discute menos y se acepta más rápido. En esta guía tenés qué tiene que decir, cómo calcular el total y un paso a paso para armarlo.
Qué tiene que decir un presupuesto
Un presupuesto responde las preguntas que tu cliente se va a hacer antes de decirte que sí. Si alguna queda sin respuesta, la va a hacer por mensaje, o peor, va a suponer algo distinto de lo que pensaste vos. Por eso conviene que cada presupuesto tenga siempre las mismas partes, en el mismo orden.
- Tus datos y los del cliente: nombre, forma de contacto y, si corresponde, la dirección donde se hace el trabajo.
- El alcance: qué trabajo vas a hacer, descripto con palabras que el cliente entienda, sin abreviaturas del oficio.
- Los ítems: cada tarea o material en una línea, con cantidad, unidad y precio unitario.
- Los totales: subtotal, descuento si lo hay y total final.
- La vigencia: hasta qué fecha vale el precio.
- Las condiciones: forma de pago, plazo de ejecución, qué incluye y qué no incluye.
La parte que más problemas evita es la de qué no incluye. Si cambiás un artefacto pero no retirás el viejo, o pintás una pared pero no reparás la humedad de fondo, decilo por escrito. Lo que no está escrito, el cliente lo puede dar por incluido.
Cómo calcular el total sin quedarte corto
El total sale de sumar lo que te cuesta hacer el trabajo y lo que querés ganar por hacerlo. El error más común es cotizar solo los materiales y "algo" de mano de obra, y olvidarse de todo lo que no se ve: el viaje, el tiempo de compra, las herramientas que se gastan y los imprevistos.
Separá costo directo, imprevistos y margen
- Costo directo: la mano de obra y los materiales que el trabajo necesita.
- Imprevistos: un porcentaje sobre el costo directo para lo que no podés anticipar, como una cañería en peor estado de lo que parecía.
- Margen: lo que ganás por encima del costo, aplicado sobre el costo con imprevistos.
Si querés hacer esta cuenta sin papel, usá la calculadora de presupuesto: cargás mano de obra, materiales y los dos porcentajes, y te muestra el total. La cuenta se hace en tu navegador y no se envía a ningún lado.
| Ítem | Cantidad | Precio unitario | Importe |
|---|---|---|---|
| Mano de obra (jornada) | 2 | $ 45.000 | $ 90.000 |
| Materiales del trabajo | 1 | $ 38.000 | $ 38.000 |
| Traslado | 1 | $ 6.000 | $ 6.000 |
| Subtotal | $ 134.000 | ||
| Descuento (5 %) | − $ 6.700 | ||
| Total | $ 127.300 | ||
Mirá que en el ejemplo el traslado va en su propia línea. Cuando un costo aparece separado, el cliente entiende por qué está y es más difícil que te pida sacarlo. Cuando queda escondido dentro de la mano de obra, parece que cobrás caro.
Paso a paso para armar el presupuesto
- Relevá el trabajo antes de cotizar. Mirá el lugar o pedí fotos y medidas. Anotá lo que vas a hacer y lo que podría complicarse. Cotizar sin ver es la forma más rápida de perder plata.
- Listá tareas y materiales. Escribí cada tarea y cada material en una línea, con su cantidad y unidad. Si un material lo compra el cliente, dejalo escrito.
- Calculá el costo y sumá imprevistos y margen. Sumá mano de obra y materiales, agregá el porcentaje de imprevistos y después tu margen. Revisá que el total cubra también el traslado y el tiempo de compra.
- Definí vigencia y condiciones. Poné hasta qué fecha vale el precio, cómo se paga (seña, anticipo, contra entrega) y en cuánto tiempo hacés el trabajo.
- Mandalo y hacé el seguimiento. Mandale el presupuesto al cliente por el canal que usa, y si no responde en unos días, escribile para saber si tiene dudas.
Si preferís completar un formato fijo, tenés la plantilla de presupuesto para descargar y abrir en tu planilla. Trae los mismos bloques de esta guía, listos para completar.
Errores que conviene evitar
- Mandar solo un número por mensaje. Sin detalle, el cliente compara tu total con el de otro que quizás cotizó menos cosas.
- No poner vigencia. Si los materiales suben, un presupuesto sin fecha te obliga a sostener un precio viejo.
- Olvidar las condiciones de pago. Si no acordaste seña o anticipo, después es difícil pedirlos.
- Usar palabras del oficio que el cliente no conoce. Lo que no entiende, no lo valora.
- No guardar una copia. Si el cliente acepta semanas después, necesitás saber exactamente qué le ofreciste.
Cada oficio presupuesta distinto: no es lo mismo cotizar por punto eléctrico que por metro de pared o por jornada. Si querés ver ejemplos según tu trabajo, entrá a tu oficio.
Cómo mandarlo y seguirlo hasta que te respondan
Un presupuesto prolijo se puede mandar como PDF o como link. Lo importante es que el cliente lo pueda abrir desde el celular, leerlo entero y responder sin tener que descargar nada raro. Si lo mandás por WhatsApp, acompañalo con un mensaje corto que diga qué trabajo es y hasta cuándo vale.
Después, anotá a quién le mandaste qué y cuándo vence. Muchos presupuestos no se pierden por el precio sino porque nadie volvió a preguntar. Un mensaje a los pocos días, preguntando si quedó alguna duda, alcanza para destrabar la mayoría.
MiPresu hace este recorrido desde tus servicios guardados: armás el presupuesto, mandás el link por WhatsApp, el cliente lo acepta o lo rechaza sin registrarse y lo cobrás con Mercado Pago. Si vence sin respuesta, queda marcado como vencido.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tiene que valer un presupuesto?
Depende de qué tan rápido cambian tus costos. Lo importante es que la vigencia esté escrita, así ni vos ni tu cliente tienen que adivinarla.
¿Conviene detallar cada ítem o dar un precio cerrado?
Detallar ayuda a que el cliente entienda qué paga y evita discusiones sobre qué estaba incluido. Podés dar un total cerrado y aun así mostrar las líneas que lo componen.
¿Es obligatorio cobrar una seña?
No es obligatorio, pero si la pedís tiene que estar escrita en las condiciones de pago del presupuesto, con el monto o el porcentaje y cuándo se paga.